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4.5 Recursos en peligro (21/23)

Bioinvasores: como contener la marea de especies exóticas

Desde que el ser humano comenzó a viajar por tierra y por mar, una gran variedad de ganado, cultivos, animales domésticos, plagas y malas hierbas le han acompañado. Casi todas las regiones del globo se han beneficiado económicamente de la introducción de nuevas especies. Sin embargo, cuando éstas se convierten en invasiones entonces lo que se crea es un grave problema para la agricultura y para otras actividades humanas, al deteriorar diversas comunidades de plantas y animales autóctonos. Hoy en día casi el 20 por ciento de las especies vertebradas, entre las que se encuentra el 13 por ciento de los vertebrados más vulnerables de los continentes y el 31 por ciento de los que habitan en islas, están amenazadas de alguna manera por los invasores exóticos (1).

En realidad, la invasión de los ecosistemas naturales por parte de especies no autóctonas constituye en estos momentos, después de la pérdida del hábitat, el segundo peligro para la biodiversidad (2). Los datos más bien escasos de que se dispone hasta ahora apuntan a que el ritmo de las invasiones se acelera en la misma medida en que avanza el comercio global. En el área de la bahía de San Francisco, por ejemplo, el ritmo de invasiones acuáticas que han culminado con éxito se ha producido desde una nueva especie cada 36 semanas en 1850 hasta una cada 24 semanas en 1970. En la década pasada la cifra había sido de una especie nueva cada 12 semanas (3). Algunos ecologistas predicen que al aumentar el número de invasores potenciales y disminuir el número de espacios naturales indemnes, la contaminación biológica debida a los invasores externos podría convertirse en el principal factor de desintegración ecológica (4) (véase tabla RR.4).

La Convención sobre Diversidad Biológica firmada en la cumbre de 1992 de Río de Janeiro reconoció este peligro. El tratado llama a todas las naciones participantes a que "en la medida de lo posible y según estimen conveniente, impidan la introducción, controlen o erradiquen aquellas especies extrañas que sean una amenaza para los ecosistemas, los hábitats o las especies" (5). Las naciones participantes están ahora estudiando cómo van a llevar a la práctica tan gigantesca tarea.