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4.5 Recursos en peligro (18/23)

La perspectiva de pérdidas extensivas de arrecifes es especialmente preocupante dado el papel crítico que desempeñan como incentivadores de la productividad en los océanos tropicales. A los arrecifes de coral se les compara con las selvas húmedas tropicales por su importancia como hábitat y por la diversidad biológica que albergan. Unas 4.000 especies de peces y 800 especies de arrecifes de coral han sido descritas hasta ahora, pero el número total de especies relacionadas con los arrecifes supera probablemente el millón (11) (12).

Los arrecifes constituyen una parte integral de la vida y del suministro de alimentos para la población humana que habita en sus proximidades. Se ha calculado que cerca de una cuarta parte de todas las capturas de pescado de los países en vías de desarrollo proceden de los arrecifes de coral (13). Convenientemente tratados, los arrecifes pueden dar, como media, 15 toneladas anuales de pescado y otros alimentos marinos por kilómetro cuadrado (14). También atraen el dinero del turismo. Los países caribeños, cuyas playas y arrecifes son visitados por millones de turistas cada año, obtienen la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) de la industria del turismo, valorada en 1990 en 8.900 millones de dólares USA (15). Los arrecifes también proporcionan servicios esenciales como el de protección de costas, amortiguando los efectos de la erosión y las tormentas sobre las líneas costeras próximas.

Dado que los arrecifes aportan tantos beneficios, su deterioro resulta muy costoso. Un estudio reciente demostró que la destrucción de un kilómetro de arrecife tiene un coste que oscila entre 137.000 y 1.200.000 dólares USA durante un periodo de 25 años, teniendo en cuenta el valor económico de la pesca perdida, el turismo y la protección costera (16). La toma de conciencia acerca del peligro que están corriendo los arrecifes ha impulsado la adopción de medidas a distintos niveles. La Iniciativa Internacional sobre los Arrecifes de Coral (ICRI), instaurada en 1995, pone énfasis en la necesidad de una gestión integral de las costas para minimizar los efectos nocivos del desarrollo en esas zonas. En la ICRI participan 80 países empeñados en un esfuerzo máximo en pro del control global de las condiciones que afectan a los arrecifes (International Coral Reef Monitoring Network), que es un componente esencial de cualquier esfuerzo para reconducir el impacto sobre ellos (17).

A nivel nacional y local, un buen número de gobiernos y municipalidades han dado ya pasos encaminados a proteger y restaurar los arrecifes de coral. En general, estos ejemplos de buena administración aglutinan toda una combinación de planificación, gestión, promulgación de leyes, educación ambiental y protección legal. Las estrategias van desde la construcción de depuradoras de aguas residuales domésticas e industriales, hasta la fijación de normativas de acceso y disfrute de los arrecifes (por ejemplo, confiriendo a las comunidades la propiedad de los recursos pesqueros de los arrecifes), pasando por las limitaciones al desarrollo de las zonas costeras más delicadas (18).

La Gran Barrera de Arrecife de Australia, la mayor del mundo, sirve para ilustrar el potencial que ofrece una gestión cuidadosa de estos ecosistemas. El arrecife se encuentra en buenas condiciones, aunque la sedimentación causada por las escorrentías amenaza algunas áreas muy concretas. Una segmentación precisa del arrecife por zonas -el 20 por ciento está protegido y el resto abierto a usos múltiples- junto con la aplicación estricta de las leyes y una educación ambiental apropiada han permitido que se conserve este recurso tan importante desde el punto de vista global (19).