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| RECURSOS MUNDIALES 2000 | Índice general > Índice local 4 |
![]() Figura 4.38 |
4.5 Recursos en peligro (13/23) La valoración de los servicios de los ecosistemas ¿Cuánto valen los servicios para proteger la vida que presta la Madre Naturaleza? En un sentido, su valor es infinito. Las economías de la Tierra se quebrarían sin un suelo fértil, sin agua potable, sin aire puro y sin un clima benigno. Pero "infinito" con frecuencia se traduce como "cero" en las ecuaciones que rigen el uso de la tierra y las decisiones políticas. Quienes practican la nueva disciplina de la economía ecológica creen que se requieren cifras más concretas para ayudar a las naciones a eliminar opciones económicas no sostenibles que degradan tanto sus recursos naturales como los servicios vitales generados por ecosistemas naturales saludables. En uno de los primeros esfuerzos por calcular una cifra global, un equipo de investigadores de Estados Unidos, Argentina y los Países Bajos estableció un precio medio de 33 billones de dólares USA anuales por esos servicios fundamentales de los ecosistemas, servicios estos que suelen considerarse gratuitos. Esa cifra es casi dos veces el valor del Producto Interior Bruto (PIB) mundial (18 billones de dólares USA) (1) (véase figura 4.38 y tabla RR.2). Incluso quienes participan en el estudio admiten que sus cifras no son más que una aproximación, pero las consideran como un punto de partida esencial con vistas a ulteriores análisis y debates que ayuden a las naciones a revisar sus tomas de decisiones tanto en el plano económico como en el ambiental. Sin embargo, no todos están de acuerdo con esta perspectiva. Algunos críticos opinan que todo esfuerzo por asignar precios a los servicios de los ecosistemas son vanos, puesto que estos servicios nunca pueden estar sujetos a transacciones de mercado del mismo modo en que operan los bienes y servicios convencionales. Otros creen que, aún si los precios estuvieran razonablemente calculados, no reflejarían el valor total de unos servicios cuya importancia excede los límites de la economía mundial. Lo cierto es que el equipo de estudiosos reconoció en su momento que hay razones morales, éticas y estéticas para valorar y proteger la naturaleza, aparte de los beneficios que reporta para la humanidad (3). |
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