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| RECURSOS MUNDIALES 2000 | Índice general > Índice local 4 |
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4.5 Recursos en peligro (10/23) El declive de los ecosistemas de agua dulce En un mundo en el que parece que ningún ecosistema natural se escapa de la crisis, los ecosistemas de agua dulce -el conjunto diverso de lagos, ríos y humedales- bien pueden ser los que enfrentan los mayores peligros. Cerca del 34 por ciento de las especies de peces, casi todas de agua dulce, están en peligro de extinción, según un último informe de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) que estudia los peligros que se ciernen sobre la biodiversidad en el mundo (1). Los ecosistemas de agua dulce han sufrido más pérdidas en sus especies y hábitats que los terrestres o los de los océanos; además, se enfrentan a mayores peligros y nuevas pérdidas debido a la construción de embalses, contaminación, pesca incontrolada y otras amenazas (2). Los ecosistemas de agua dulce se encuentran bastante limitados en cuanto a su extensión, cubriendo tan sólo el 1 por ciento de la superficie terrestre. No obstante, son extraordinariamente diversos y albergan una gigantesca cantidad de especies. El río Amazonas, por ejemplo, contiene más de 3.000 especies distintas de peces. El lago Victoria, en África, tiene -o ha tenido antes de los últimos estragos- hasta 350 especies de una sola familia (los cíclidos) (3). En el río Mississippi, en Norteamérica, habitan casi 300 especies de moluscos de agua dulce (4). En conjunto, más del 40 por ciento de las especies de peces mundiales (5) y un 12 por ciento de las especies animales en general (6) viven en los hábitats de agua dulce. Muchas de esas especies están circunscritas a áreas muy pequeñas y son, por consiguiente, mucho más vulnerables ante cualquier alteración. La mayor parte de la población mundial vive cerca de fuentes de agua dulce, de cuyo entorno dependen muchas ciudades, están situadas en las proximidades de ríos o lagos (7). Además de su riqueza biológica, los ecosistemas de agua dulce desempeñan un papel crítico en las vidas de mucha gente, pues proporcionan agua, alimentos y trabajo. Casi un 6 por ciento de las capturas de pescado en todo el mundo, es decir, 7 millones de toneladas anuales (8) procede de ríos y lagos, al igual que ocurre con el agua destinada al riego. Los ríos y lagos son asimismo cruciales como vías de transporte y navegación, como fuentes de energía y, por desgracia, como almacén de desechos y residuos. Todos estos usos tienen su repercusión en los ecosistemas de agua dulce. |
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