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Figura 4.33

4.5 Recursos en peligro (5/23)

La fragmentación de los bosques: pérdida de grandes fronteras forestales

Durante los últimos 8.000 años, casi la mitad de los bosques que cubrían la Tierra se han transformado en terrenos agrícolas, pastizales y otros usos diferentes. Pero el impacto humano sobre los bosques no se ha detenido aquí. La mayor parte de los bosques que aún quedan se han visto sometidos a alteraciones por parte de los seres humanos, reducidos a veces a un simple mosaico de áreas boscosas más pequeñas. Según un estudio del Instituto de Recursos Mundiales (WRI), tan sólo una quinta parte de los bosques originales permanece en los ecosistemas naturales, en lo que se conoce como fronteras forestales (véase figura 4.33).

Este proceso de fragmentación constituye una de las consecuencias más graves de la deforestación actual y de la degradación de los bosques de la Tierra en su conjunto. Las fronteras forestales difieren mucho de los bosques fragmentados y modificados por el ser humano que tanto abundan hoy en el planeta. Las fronteras forestales son suficientemente extensas y naturales como para garantizar la supervivencia a largo plazo de sus especies animales y vegetales, incluyendo los mamíferos de mayor tamaño y con mayor área de habitabilidad. En su calidad de hábitats seguros para las especies nativas, las fronteras forestales son refugios muy valiosos para la biodiversidad global. En los bosques habitan entre el 50 y el 90 por ciento del total de las especies terrestres, plantas y animales que proporcionan una buena parte de los alimentos y recursos básicos que el ser humano precisa para sobrevivir (2).

Las fronteras forestales también aportan una parte importante de los servicios ecológicos que hacen habitable nuestro planeta. Absorben ingentes cantidades de dióxido de carbono (CO2), por ejemplo, y constituyen un factor importante en la regulación del clima de la Tierra. Cálculos recientes indican que las fronteras forestales almacenan aproximadamente 430.000 millones de toneladas de carbono (a partir del CO2), es decir, más carbono del que podrían liberar los combustibles fósiles y la fabricación de cemento en los próximos 70 años (3).

Las fronteras forestales remanentes se encuentran en las regiones septentrionales o en los trópicos: el 48 por ciento son bosques boreales (un amplio cinturón de coníferas situadas entre la tundra ártica y la zona templada), mientras que el 44 por ciento son bosques tropicales. Por el contrario, sólo una minúscula parte de las fronteras forestales sobre la Tierra están enclavadas en la zona templada.