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RECURSOS MUNDIALES 2000 Índice general > Índice local 4


Figura 4.31




Figura 4.32

4.5 Recursos en peligro (2/23)

La deforestación: continúa el asalto global

Aunque en los últimos años ha aumentado la conciencia pública sobre el impacto de la deforestación global, su índice no ha bajado de manera apreciable. Una evaluación amplia y detallada del estado en que se encuentran los bosques del mundo, dada a conocer recientemente por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), muestra que la masa forestal total sigue disminuyendo de modo significativo. Según el análisis de la FAO, la deforestación se concentra en el mundo en desarrollo, que entre 1980 y 1995 ha perdido casi 200 millones de hectáreas. Esta pérdida ha sido compensada en parte por los esfuerzos invertidos en la reforestación, en las nuevas plantaciones de árboles y en la gradual repoblación y expansión de las áreas forestales en los países en vías de desarrollo. El resultado ha sido un pérdida neta de 180 millones de hectáreas entre 1980 y 1995, es decir, una pérdida media anual de 12 millones de hectáreas (1).

Según la FAO, el índice de deforestación bajó ligeramente durante el último periodo analizado. Entre 1990 y 1995 la pérdida anual en los países en desarrollo fue de unos 13,7 millones de hectáreas, en comparación con los 15,5 millones de hectáreas anuales entre 1980 y 1990 (2) (véase figura 4.31). Este pequeño descenso fue debido en buena parte a una menor deforestación en la Amazonia a principios de los noventa. Incluso este mínimo descenso ha sido puesto en duda por algunos expertos que consideran bajos los cálculos de la FAO para el periodo de 1990 a 1995 (3).

En cualquier caso, no hay duda de que los índices de deforestación continúan siendo elevados en muchos países, aumentando en la mayoría de aquellas naciones supervisadas por la FAO. Además, las pruebas obtenidas por otras fuentes apuntan a que los índices de deforestación en algunas regiones importantes se han incrementado desde que se llevó a cabo la evaluación.

Por ejemplo, en la Amazonia brasileña los índices anuales de deforestación bajaron desde su punto más alto de 20.000 kilómetros cuadrados en 1988 hasta un poco más de 11.000 en 1991. Sin embargo, los nuevos datos desvelados por el gobierno brasileño indican que las cifras se han disparado de nuevo hasta más de 29.000 kilómetros cuadrados en 1995, antes de caer a 18.000 en 1996 (4) (véase figura 4.32). Los cálculos oficiales sobre la deforestación de la Amazonia relativos a 1997 aún no se han hecho públicos, pero todo parece indicar que la tendencia es de nuevo al alza. Los datos obtenidos vía satélite muestran que en esa región se ha experimentado un ascenso del 50 por ciento entre 1996 y 1997 en cuanto al número de incendios forestales provocados por los agricultores que quieren convertir el suelo en pastizales o cultivos. Muchos de los incendios afectan a viejos pastizales de ganado vacuno o a bosques secundarios, pero un tercio de las quemas están destinadas a despejar bosques vírgenes, uno de los modos más comunes de deforestación en la zona (5).