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| RECURSOS MUNDIALES 2000 | Índice general > Índice local 4 |
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4.4 Los bienes comunes globales (7/16) Para ello se necesitó un alto grado de cooperación entre los gobiernos, los productores de CFC y otras industrias diversas. Aunque al principio se mostraban reticentes, los grupos industriales aceptaron finalmente el reto de adaptar y sustituir los productos y procesos para evitar el uso de los CFC, una vez comprobada la actitud resuelta de la comunidad internacional por resolver el problema de forma expedita. Según los cálculos de la industria, el coste final de la eliminación gradual global de CFC y de halón habría llegado a los 40.000 millones de dólares USA, sin incluir el coste de organizar y promover la transición por parte de los gobiernos y las organizaciones internacionales (3). Como respuesta a estos esfuerzos, las concentraciones de CFC en la atmósfera han comenzado a estabilizarse o descender (4)(5)(6). Si el plan para eliminar todas las sustancias perjudiciales para el ozono sigue tal y como se estableció en el Protocolo, los niveles de cloro en la estratosfera (que es el producto que como resultado de la descomposición de los CFC destruye el ozono) culminarán entre 1997 y 1999 y luego comenzarán a descender gradualmente durante más de un siglo (7). A su vez, la pérdida de ozono disminuirá poco a poco hasta que, alrededor del año 2050, el agujero en la capa de ozono de la Antártida habrá desaparecido (8). La mala noticia es que hay otros factores, entre los que descuella el comercio ilegal, que amenazan con impedir que se cumpla lo acordado en los años próximos (9). Todavía hay una gran demanda de estos productos en los países desarrollados, en su mayor parte para el mantenimiento de los equipos de refrigeración y aire acondicionado que ya existen. Allí se puede satisfacer legalmente esta demanda de mantenimiento usando CFC reciclados o nuevos CFC procedentes de existencias anteriores. No obstante, ya que estas fuentes son limitadas, esa demanda constituye un estímulo para la importación ilegal de CFC vírgenes. Se calcula que el volumen del mercado negro de CFC oscila entre 20.000 y 30.000 tm anuales en todo el mundo (10). A finales de 1995, la industria química llegó a la conclusión de que hasta un 20 por ciento de los CFC que se usaban entonces en el mundo se había obtenido en el mercado negro (11). Gran parte de este comercio ilegal se dirige a los Estados Unidos, que desde 1990 han gravado el uso de los CFC con un fuerte impuesto sobre el consumo para fomentar el reciclado de CFC en uso, y estimular el cambio a equipos que no los utilicen. Dado que este impuesto sobre el consumo ha aumentado considerablemente el coste de los CFC en el mercado estadounidense, se ha creado una situación muy favorable para que se establezca un comercio ilegal de estas sustancias. Europa ha experimentado también un aumento notable en el mercado negro de CFC, de 6.000 a 10.000 tm anuales (12). |
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