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Figura 4.24

4.4 Los bienes comunes globales (4/16)

El efecto invernadero

Por lo general se acepta que el planeta ha aumentado su temperatura media de aproximadamente 0,3º a 0,6º a lo largo del siglo pasado (1) (ver figura 4.24). Pero cabe preguntarse si este calentamiento se debe a actividades humanas que hayan aumentado la concentración de gases de invernadero en la atmósfera, o si se trata simplemente de la variabilidad natural del clima global, argumento este último propio de los que reciben con escepticismo las advertencias sobre el calentamiento de la Tierra. En su informe de 1996, el PICC abordó directamente esta cuestión, concluyendo que "existe una constatable influencia humana en el clima global", debido a la acumulación de gases de invernadero. El panel reconoció que no se sabe con certeza cuál es el alcance del efecto invernadero, ni tampoco el plazo en el que se va a dejar sentir, o la manera en la que afectará a los ecosistemas de la Tierra y a las personas. Pero el IPCC hizo hincapié en que, por encima de todo, siguen aumentando los indicios que apuntan a las actividades humanas como causa del calentamiento global, por lo que las medidas para solucionar el problema del calentamiento de la atmósfera habrán de tomarse ahora (2).

En los últimos años, los científicos han dado pasos importantes en su búsqueda de una pauta fehaciente de respuesta en la atmósfera (una huella o prueba) que determine claramente que los gases de invernadero están efectivamente cambiando el clima. Algunos estudios recientes han detectado una de estas huellas al analizar los perfiles de temperatura de la atmósfera (muestras de la temperatura del aire tomadas a altitudes y latitudes diferentes). Tales análisis muestran que desde 1950, cuando las emisiones de CO2 comenzaron a aumentar espectacularmente, el perfil de temperatura de la atmósfera se ha ido acercando cada vez más a los perfiles predichos por modelos de ordenador que recrean una atmósfera recalentada por el efecto invernadero: temperaturas más cálidas en las capas bajas de la atmósfera, y más frías en la estratosfera. La similitud entre el perfil de invernadero que se predice y el perfil real de las temperaturas es bastante alta y, desde un punto de vista estadístico, no es probable que se pueda explicar la coincidencia únicamente por la variabilidad climática natural (3)(4)(5)(6).

Hay otras evidencias que apuntan al efecto del hombre en el clima, como un estudio que muestra que varios cambios palpables en los patrones climáticos observados en América del Norte se corresponden con los cambios que se esperan del calentamiento por el efecto invernadero (7). Si bien estos estudios no constituyen por sí solos pruebas fehacientes del efecto invernadero, han sido lo suficientemente convincentes como para que el IPCC llegue a la conclusión de que las actividades humanas son efectivamente una causa del cambio climático. Otros estudios publicados desde el informe del IPCC han seguido fortaleciendo los indicios que unen el calentamiento actual a las emisiones producidas por las actividades humanas (8) (9), de manera que la conclusión de este Panel se ha convertido en una de las fuerzas que hay detrás de las negociaciones internacionales que tratan delimitar las emisiones de gases de invernadero (Ver la sección sobre el Protocolo de Kioto.)