© Ecoespaña 2000
RECURSOS MUNDIALES 2000 Índice general > Índice local 4


Figura 4.22

4.4 Los bienes comunes globales (2/16)

La demanda de energía y las emisiones siguen aumentando

El uso global de energía ha aumentado casi un 70 por ciento desde 1971, y va a seguir su alza constante en las próximas décadas, espoleado por la expansión y el desarrollo económico (1) (2). La demanda de energía ha aumentado en más de un 2 por ciento anual durante los pasados 25 años, y seguirá incrementándose a este mismo ritmo durante los siguientes 15 años si continúan los patrones actuales en el uso de la energía, según un informe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA por sus iniciales en inglés). Junto con el aumento del uso de la energía, se da un aumento concomitante en las emisiones de gases susceptibles de crear el efecto invernadero, a partir del consumo de combustibles fósiles, y se prevé un incremento en el calentamiento global. Los combustibles fósiles proporcionan aproximadamente el 90 por ciento de la energía comercial del mundo, mientras que las emisiones relacionadas con el consumo de energía son responsables de más del 80 por ciento del dióxido de carbono (CO2) que se emite cada año a la atmósfera (3). Hacia el año 2010, el IEA estima que el consumo global de energía y las emisiones anuales de CO2 habrán aumentado casi un 50 por ciento con respecto a los niveles de 1993 (4) (5) (ver figura 4.22).

Las medidas que fomenten una mayor eficiencia energética en la generación transmisión, así como el uso final en las fábricas, los electrodomésticos o los coches podrían hacer disminuir de forma considerable esta tasa de crecimiento. Suponiendo que se tomen tales medidas, los cálculos para el futuro realizados por la IEA muestran un aumento de tan sólo el 34 por ciento en el uso de la energía desde 1993 al año 2010, a la vez que las emisiones aumentarían un 36 por ciento (Ver Tabla CG.1.) Si se tomaran medidas más restrictivas, la tasa de crecimiento podría reducirse más aún, pero incluso con esfuerzos importantes para usar la energía de modo más eficiente, el desarrollo económico futuro implicará un aumento considerable del uso de la energía, al menos a lo que respecta a los países desarrollados (6)(7)(8).En los países desarrollados, el uso de la energía per cápita es ya extremadamente alto, y sigue aumentando lentamente. En contraste, el crecimiento más rápido se da en los países en vías de desarrollo, en los que el uso de la energía es todavía bajo comparado con el de los países más ricos. Los países en desarrollo tienen más del 80 por ciento de la población mundial, pero consumen sólo un tercio de la energía del mundo.