© Ecoespaña 2000
RECURSOS MUNDIALES 2000 Índice general > Índice local 4

4.3 Producción y consumo (6/13)

Problemas con aroma: cambios en la producción de café

A lo largo de mucho más de un siglo, el café ha sido una de las exportaciones principales de América Latina, y ha conformado tanto la economía como el paisaje natural de esa región. Pero algunos cambios recientes en los métodos de producción de café introducidos para responder a un aumento en la demanda, al deseo de incrementar el rendimiento y a un acuerdo comercial internacional basado en cuotas amenazan con echar a perder muchos de los beneficios del cultivo tradicional el café en pequeñas plantaciones, y quienes van a salir perdiendo son los pequeños cultivadores y la fauna.

En términos económicos el café es el producto básico (legal) más importante con el que se comercia en el mundo después del petróleo, y es el principal artículo de exportación de muchos países en desarrollo; en varios países de América Latina representa hasta una tercera parte de los ingresos por exportaciones (1). También es una fuente importante de empleo, pues hay entre 20 y 25 millones de personas -la mayoría pequeños agricultores- que dependen de los ingresos de la cosecha mundial de café (2). Más de dos tercios de la producción cafetera mundial en nuestros días se exporta desde América Latina y el Caribe, y la mayor parte del resto procede de productores africanos y asiáticos como Camerún, Costa de Marfil, Indonesia y Papúa Nueva Guinea (3). Sin embargo, la mayor parte del café se consume en los países desarrollados; los Estados Unidos y la Unión Europea juntos importan dos de cada tres sacos de café que se producen en el mundo (4).

La producción de café ha aumentado casi el 200 por ciento desde 1950 (5), y en los últimos años se ha visto una demanda creciente de cafés especiales como las mezclas selectas, los cafés con sabores añadidos y los cafés cultivados orgánicamente, llamados ecológicos. (Véase Tabla PC.1.) De hecho, los establecimientos de moda que hoy sirven estos cafés en muchos países desarrollados no son muy distintos de los cafés de la Europa del siglo XVIII, que florecieron cuando se empezó a conocer esa infusión.

Pero las nuevas tendencias de los consumidores no son el único cambio en el negocio mundial del café. Apostando por la modernización, la industria cafetera ha comenzado a cambiar su orientación, pasando de su tradicional dependencia de los pequeños productores de café que lo cultivan en parcelas diversificadas y de forma no muy intensiva al cultivo industrial en plantaciones de mayor tamaño. Gran parte de este cambio ha sido promovido y subvencionado por los gobiernos y las organizaciones internacionales de ayuda con el fin de incrementar la productividad del sector cafetero y promover el empleo rural. Sin embargo, como ha ocurrido con otros esfuerzos de modernización agrícola en este siglo, los cambios en la producción de café han tenido amplias repercusiones medioambientales y sociales.