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| RECURSOS MUNDIALES 2000 | Índice general > Índice local 4 |
![]() Figura 4.14 |
4.2 Alimentar al mundo (8/13) Tierras que se pierden: la degradación del suelo El proceso de incrementar los alimentos en el mundo no siempre ha sido respetuoso con el medio ambiente. Muchos de los impactos ambientales adversos resultantes de la agricultura tienen que ver o con la pérdida del hábitat natural que ocurre cuando la tierra se convierte para fines agrícolas o con el uso (o mal uso) de los plaguicidas y los fertilizantes. Sin embargo, la degradación del suelo ha sido también un factor y con implicaciones en la producción de alimentos también. En 1990, las malas prácticas agrícolas habían contribuido a la degradación de 562 millones de hectáreas, alrededor del 38 por ciento de las aproximadamente 1.500 millones de hectáreas dedicadas al cultivo en el mundo (1) (véase figura 4.14). Algunas de estas tierras estaban sólo ligeramente degradadas, pero una cantidad apreciable estaba suficientemente dañada como para perjudicar su capacidad productiva o para retirarla de la producción completamente. Desde 1990, las pérdidas han continuado creciendo año tras año, con una suma de entre 5 y 6 millones de hectáreas perdidas por la degradación grave del suelo anualmente (2). La degradación se produce de varias formas; la más conocida de ellas es la erosión del suelo. La mayor parte de la erosión del suelo -unos dos tercios- se produce por la eliminación de la capa superficial del suelo por causa del agua, y otro tercio causada por el viento (3). Un análisis de la erosión global del suelo calcula que, dependiendo de la región, la capa superficial del suelo se está perdiendo en la actualidad entre 16 y 300 veces más deprisa de lo que se puede reponer (4). Los procesos de reconstrucción del suelo son notoriamente lentos, necesitándose de 200 a 1.000 años para formar 2,5 centímetros de capa del suelo en condiciones agrícolas normales (5). La tierra de cultivo se puede degradar de otras maneras además de la erosión. La degradación física provocada por la labranza mecanizada puede conducir a la compactación y encostración del suelo. Las siembras repetidas sin suficientes periodos de barbecho o sustitución de los nutrientes con siembra cobertora, estiércol, o fertilizantes pueden agotar los nutrientes del suelo. Además, la aplicación excesiva de productos químicos agrícolas puede matar los organismos beneficiosos para el suelo (6). |
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