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4.2 Alimentar al mundo (6/13)

Los alimentos se esfuman: ¿a cuánto ascienden las pérdidas de la cosecha?

Los agricultores y los vendedores de alimentos han estado preocupados por las pérdidas desde que comenzó la agricultura. Sin embargo, el problema de qué cantidad de alimentos se pierde tras la recolección debido al procesamiento, al espolio, a los insectos y roedores, o por causa de otros factores adquiere mayor importancia a medida que la demanda de alimentos crece en el mundo. Recortar las pérdidas tras la recolección podría, presumiblemente, añadir una cantidad considerable al abastecimiento global, reduciendo así la necesidad de intensificar la producción en el futuro.

No obstante, ¿qué cantidad exactamente de cosecha mundial se pierde en realidad? Es sorprendente que exista tan poca información sólida sobre la cantidad precisa y la naturaleza de las pérdidas. Esto se debe en parte a que tales pérdidas varían enormemente por cosecha, país y región climática, y en parte a que no hay un método aplicable universalmente para medirlas. En consecuencia, los cálculos de las pérdidas totales de alimentos después de la cosecha son controvertidos y de un espectro muy amplio que generalmente va desde el 10 por ciento hasta el 40 por ciento (2) (3).

Qué cantidad podría evitarse, y con qué grado de esfuerzo y gasto, no se sabe. Tampoco está claro que si se redujeran las pérdidas, los alimentos rescatados encontrarían su camino hacia los platos de los más necesitados.

No obstante, existe poca duda de que el problema de la pérdida de alimentos es localmente significativo, especialmente en lo que atañe a las cosechas de materias básicas. El arroz es un buen ejemplo. Un estudio del Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI) en Filipinas ha calculado que entre el 5 y el 16 por ciento del arroz se pierde en el proceso de recolección que incluye la siega, el acarreo, la trilla y la limpia. Durante el periodo después de la recolección desaparece entre el 5 y el 21 por ciento en el secado, el almacenamiento, la molienda y el procesamiento. Las pérdidas totales calculadas, sin contar las posteriores de los minoristas y los consumidores, van desde el 10 al 37 por ciento del arroz cultivado (4). La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación aporta cálculos similares de pérdidas de arroz en el sudeste de Asia (5).

Otros estudios científicos recientes sitúan las pérdidas de arroz en China entre el 5 y el 23 por ciento (sin contar el procesamiento) (6), y en Vietnam entre el 10 y el 25 por ciento en condiciones normales y entre el 40 y el 80 por ciento en condiciones más extremas (7).

Aunque estas cifras son de por sí elevadas, no cuentan toda la historia. Las pérdidas de alimentos, según quienes estudian estos temas, no pueden establecerse solamente en términos de pérdidas físicas. Hay una inclinación natural a centrarse en preguntas como a cuántas personas alimentaría una tonelada de maíz o de patatas, pero también son importantes los factores cualitativos.