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Figura 4.7



4.1 La población y el bienestar humano (7/11)

Radiografía de la salud: la educación

Las poblaciones sanas y con buena educación tienen una importancia fundamental en lo que se refiere a elevar los niveles del desarrollo socioeconómico. Numerosos estudios atestiguan en la actualidad las correlaciones positivas entre, por ejemplo, la educación de la mujer, la reducción de la fertilidad y la mejora de la salud infantil, y también entre las tasas de alfabetización y las rentas medias per capita. El Banco Mundial argumenta que los recursos humanos -que incluyen el trabajo, las inversiones en educación y las organizaciones sociales- son uno de los componentes más importantes de la riqueza de la mayoría de las naciones (1).

La educación y la sanidad de buena calidad no son una consecuencia automática del crecimiento económico sino que dependen de la acción del gobierno, en especial de las políticas que se establecen como objetivo prioritario la educación y la atención sanitaria. La provisión de servicios sociales básicos de alta calidad beneficia a los miembros más pobres de la sociedad, que no pueden permitirse alternativas privadas, así como a la economía en general.

Un estudio realizado en varios países ha indicado que un aumento del 10 por ciento en la esperanza de vida incrementa la tasa de crecimiento económico nacional en alrededor del 1 por ciento al año (2). Otra investigación sugiere que aumentar la educación media de la mano de obra en 1 año incrementa el PIB en un 9 por ciento, aunque esto sólo es verdad en los tres primeros años de educación extra, disminuyendo a partir de ahí (3).

La inversión en los servicios sociales básicos normalmente proporciona un impacto mayor en el desarrollo humano y en el crecimiento económico que el gasto en educación superior o en equipamientos médicos avanzados. Se ha calculado que la tasa de rendimiento social en todos los países en desarrollo promedia el 24 por ciento en la escolarización primaria, el 15 por ciento en la escolarización secundaria y el 12 por ciento en la educación superior (4). Muchos economistas atribuyen en la actualidad gran parte del éxito económico de los "tigres asiáticos" al compromiso de sus gobiernos a financiar con fondos públicos la educación primaria como base para el desarrollo. En 1960, Pakistán y la República de Corea tenían rentas similares pero tasas de matrícula escolar bastante diferentes: 30 por ciento en Pakistán y 94 por ciento en Corea. En los 25 años siguientes, el PIB per capita en Corea creció tres veces más que el de Pakistán. Se ha calculado que si la tasa de matrícula escolar de Corea hubiese sido la misma que la de Pakistán, su PIB per capita habría sido el 40 por ciento menor que el actual (5).