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RECURSOS MUNDIALES 2000 Índice general > Índice local 4


Figura 4.5




Figura 4.6

4.1 La población y el bienestar humano (5/11)

El crecimiento urbano

La población urbana mundial está creciendo en la actualidad cuatro veces más que la población rural (1). Se prevé que entre 1990 y el 2025, el número de personas viviendo en las áreas urbanas se duplicará superando los 5.000 millones; si así fuera, entonces casi dos tercios de la población mundial estará viviendo en pueblos y ciudades. Se calcula que el 90 por ciento de este aumento tendrá lugar en los países en desarrollo (2) (véase figura 4.5). La urbanización es rápida en las economías de crecimiento rápido de la región asiática del Pacífico, donde la tasa media anual de crecimiento urbano es superior al 4 por ciento. Sin embargo, las tasas de urbanización más rápidas se están produciendo en algunos de los países menos desarrollados. África tiene la tasa de crecimiento urbano más rápido de todas las regiones del mundo: 5 por ciento al año (3) (véase figura 4.6).

Una característica de la urbanización actual es la tendencia continua a crear áreas metropolitanas más grandes que antes. El número de megaciudades (ciudades con al menos 8 millones de habitantes) subió de sólo dos en 1950 (Nueva York y Londres) a 23 en 1995, 17 de las cuales están en el mundo en desarrollo. Para el 2015, está previsto que el número ascienda a 36; 23 de estas megaciudades estarán localizadas en Asia (4) (véase tabla HW.1).

Tal y como se describió con detalle en el volumen Recursos Mundiales 1996-1997, la urbanización presenta tanto oportunidades como desafíos. El ritmo y la envergadura actuales de cambio -más de 60 millones de personas se suman a las poblaciones urbanas cada año (5)- a menudo ponen en peligro la capacidad de los gobiernos locales y nacionales de proporcionar incluso los servicios más elementales para los residentes urbanos. Se calcula que entre el 25 y el 50 por ciento de los habitantes urbanos en los países en desarrollo viven en suburbios empobrecidos y en asentamientos ilegales con poca disponibilidad de agua o sin ella, saneamiento o recogida de basuras adecuados (6). En tales circunstancias, tanto la calidad ambiental como la salud y el bienestar humanos están en peligro (véase capítulo 3).

Muchos países están desarrollando políticas que intentan enfrentar las nuevas demandas creadas por la creciente concentración de personas en las ciudades que tratan de aprovechar los beneficios de la urbanización, como el crecimiento económico y la distribución eficiente de los servicios. Indonesia es un caso típico. Durante la década de 1980, las ciudades indonesias se expandieron a un ritmo del 5,4 por ciento al año, lo cual se debió a las malas perspectivas de la agricultura en las islas exteriores y los altos niveles de inversión extranjera directa en las manufacturas orientadas a la exportación en la isla de Java. De hecho, las 10 áreas metropolitanas más grandes -cada una con más de 1 millón de habitantes- están todas en Java; el 60 por ciento de la población de la isla vive ahora en los corredores urbanos a lo largo de la costa norte. Aunque no disponen de infraestructura y servicios básicos, se espera que la migración continúe. En 1992, el gobierno de Indonesia presentó la Ley de Gestión de la Utilización del Espacio, una de un conjunto de leyes que pretenden asegurar la provisión de servicios públicos adecuados y minimizar los efectos adversos sobre las comunidades y los ecosistemas circundantes. Entre otras reformas, esta ley permite identificar las áreas ambientalmente sensibles, donde las actividades de desarrollo estarían restringidas, y mejorar la planificación para la ubicación y el apoyo de actividades como el desarrollo industrial (7).