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| RECURSOS MUNDIALES 2000 | Índice general > Índice local 3 |
Cuadro 3.2 |
3.1 Como hacer frente a los problemas de la pobreza, el ambiente y la salud (1/4) Los problemas más acuciantes de salud ambiental en lo que respecta a las enfermedades y a las muertes que ocasionan en todo el mundo son los que afectan a las familias y comunidades pobres del mundo en vías de desarrollo (véase "firma invitada" de Roberto Bertollini). En sus zonas rurales y en sus suburbios, la protección inadecuada contra las inclemencias del tiempo, la sobrepoblación, la falta de suministros adecuados de agua potable y medios de saneamiento, la contaminación de la comida y el aire viciado en el interior de las casas, constituyen todos ellos las mayores amenazas ambientales para la salud (12). A estas condiciones se añade además la falta de una buena nutrición y una educación suficiente, que hacen a las personas más vulnerables a las amenazas ambientales y menos preparadas para enfrentarse a ellas. Según la OMS y el Banco Mundial, las mejoras al nivel de la familia y de la comunidad mejorarían considerablemente la situación sanitaria mundial (13) (14). En concreto, el Banco Mundial calcula que las mejoras en las condiciones locales en entornos pobres bajarían la incidencia de las enfermedades más letales hasta un 40 por ciento (véase tabla 3.1). Dada la notoria relación existente entre los riesgos de salud ambiental y la pobreza, una estrategia para reducir estos riesgos sería aumentar los ingresos y mejorar la distribución de la riqueza (16). Sin duda, reducir la pobreza y cerrar la brecha que hay entre ricos y pobres bajaría de forma drástica la mortalidad y la discapacidad causadas por muchas enfermedades. La aplicación de medidas para erradicar la pobreza sigue siendo una prioridad a la hora de mejorar la salud, y muchas organizaciones (entre las que figuran varios gobiernos, las Naciones Unidas, muchas ONG u organizaciones no gubernamentales y fundaciones) han dirigido grandes esfuerzos para conseguir este objetivo. El informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Human Development Report 1997, por ejemplo, esboza seis líneas prioritarias de actuación, que van desde favorecer a los pobres, a organizar detallados planes de globalización que aseguren un comercio más justo y unas condiciones de crecimiento económico más equitativas (17). La gestión ambiental no puede esperar a que el desarrollo económico alcance cierto nivel; es, de hecho, una herramienta poderosa para la mejora de la salud pública tanto ahora como en el futuro. Mediante la puesta en práctica de líneas de actuación que ayuden a reducir las amenazas ambientales que deterioran la salud o causan pobreza, es posible llegar a mejorar la salud mucho antes de que el aumento de los ingresos la mejore de por sí. Mejorar las condiciones de la vida cotidiana puede ayudar a reducir la pobreza. En otras palabras, eliminar las causas ambientales que hacen que la gente enferme puede ayudar a que se trabaje más y se aumenten los ingresos (18). Muchas de las medidas que se describen en las secciones subsiguientes se basan en cambios de comportamiento y en mejoras del entorno al nivel familiar, porque una alta proporción de las enfermedades se dan en el propio hogar o en su entorno. Por ejemplo, incluso si el suministro de agua en la fuente pública es limpio, el agua puede contaminarse si se almacena de forma poco higiénica. Este hecho hace que el papel de las medidas públicas sea precario, porque éstas se suelen orientar al ámbito público (19). Un papel crucial para la acción pública es la inversión en la educación sobre la salud y la higiene. Varios estudios han demostrado que fomentar el lavado de las manos, por ejemplo, puede reducir de forma drástica la incidencia de diarreas (20). Además, hay suficientes datos que indican que educar a las mujeres de una manera más amplia tiene un efecto positivo inmediato sobre la salud (véase cuadro 3.2). Las medidas de acción política no deberían limitarse únicamente a la educación. Los gobiernos pueden ayudar a fomentar los cambios al nivel familiar eliminando muchas de las barreras institucionales y financieras que impiden que muchas familias se protejan a sí mismas (21). Un experto explica que "la carencia de sistemas sanos de suministro de aguas que tienen los pobres no se debe sólo a que no dispongan del dinero suficiente para ello, sino también a que carecen del espacio político local que es necesario para organizarse, así como el peso político para que el sector público responda a sus necesidades" (22). Con el fin de eliminar tales barreras, los gobiernos pueden desarrollar planes de financiación que compensen las inversiones iniciales necesarias para mejorar las infraestructuras básicas de las comunidades que tengan ingresos bajos. Además, las organizaciones gubernamentales y las organizaciones para el desarrollo deberían asegurar que en los paquetes de atención primaria de salud se incluyan intervenciones ambientales, entendidas como uno de los elementos más necesarios. En otras palabras, los paquetes de atención sanitaria deben proporcionar, además de vacunas y medicamentos, acceso a filtros de agua, bolitas de poliestireno y mosquiteras para la cama, todos ellos útiles para prevenir la exposición a los agentes infecciosos. |
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