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2. Cambiar el medio ambiente, cambiar la salud (1/4)

El capítulo 1 describe con detalle el papel del medio ambiente como condicionante de la salud humana. Una vez reconocido este papel, los cambios en el medio ambiente ejercerán su influencia, para bien o para mal, en el futuro. Las tres tendencias abordadas en este capítulo -la intensificación de la agricultura, la industrialización y el incremento en el uso de la energía- se destacan por el profundo impacto que ejercen sobre el medio ambiente físico y el consiguiente potencial para influir en la salud humana. Si bien es verdad que cada uno de ellos puede contribuir enormemente a mejorar la salud, no es menos cierto que incorporan un potencial considerable para degradar el medio físico e incrementar el riesgo de amenazas ambientales, tanto a causa de las emisiones contaminantes como por el agotamiento de los recursos.

Resulta difícil predecir los cambios ambientales globales que pueden tener lugar en el futuro debido a actividades llevadas a cabo por el ser humano, y en qué medida estos cambios pueden afectar a la salud. Incluso los más sofisticados modelos para describir las interacciones futuras entre los desarrollos ambientales, económicos, técnicos y sociales son simplistas y a menudo engañosos (1). Además, las tres tendencias son interdependientes (2). Es necesario, no obstante, mirar hacia adelante, porque de este modo podremos predecir el origen de los problemas de salud en el futuro. La demanda futura de energía en China y en la India puede proporcionarnos un ejemplo elocuente. Para el año 2015, el uso de energía para usos comerciales se duplicará como consecuencia del aumento de la población, del crecimiento económico y de la demanda de consumo de nuevos productos, si bien el consumo energético per capita permanecerá por debajo del de las naciones desarrolladas (3). La magnitud de los contaminantes atmosféricos y los gases de efecto invernadero emitidos por estos países dependerá en buena medida del modo en que se controlen las demandas energéticas; y todo ello incidirá tanto en la salud humana como en la del planeta en su conjunto. Las previsiones podrán ayudar a los expertos en desarrollo a tomar las medidas oportunas que puedan, a la vez, mejorar la salud del ser humano y proteger el medio ambiente; algunas de esas intervenciones se abordarán en el capítulo 3.

Para comprender las tres tendencias mencionadas hay que entender primero el contexto en el que se desenvuelven. Estas tres tendencias aquí estudiadas están condicionadas por los siguientes factores: urbanización y crecimiento demográfico, crecimiento económico y consumo, y persistencia de las condiciones de pobreza y desigualdad económica (4).

El crecimiento demográfico constituye una fuerza fundamental que subyace a todas las demás. Como nota positiva puede decirse que los datos más recientes apuntan hacia un descenso más acusado del que habían previsto los expertos. El incremento del número de habitantes por año a nivel mundial ha bajado desde el tope de 87 millones a finales de la década de los ochenta a 81 millones en la primera mitad de los noventa. Los especialistas en demografía prevén que en el año 2050 la población mundial será de 9.400 millones de habitantes (5).