2.6. La industrialización y la salud (1/2)
Aunque a muchos de los productos derivados de procesos industriales se les conoce como toxinas, es difícil determinar cuántos de estos elementos químicos afectan la salud pública en la misma medida que al medio ambiente. ¿Hasta qué punto la contaminación ambiental procedente de los residuos industriales incide en el aumento comprobado de, por ejemplo, las malformaciones congénitas o el cáncer? (136).
Los estudios acerca de los efectos adversos para la salud de los productos industriales químicos y los metales están plagados de complicaciones, como se ha dicho en el capítulo 1. Las personas se encuentran expuestas a toda suerte de agresiones ambientales (agua potable contaminada, contaminación atmosférica, humo de tabaco, por mencionar sólo unas pocas), lo cual hace difícil relacionar de forma inequívoca la exposición a un elemento químico concreto con un específico efecto adverso para la salud. Por si fuera poco, los efectos sobre la salud pueden precisar años o incluso décadas hasta hacerse visibles (137). Finalmente, la contaminación industrial puede actuar conjuntamente con otras amenazas, tales como la malnutrición y las enfermedades infecciosas, a la hora de minar la salud, de modo especial en los suburbios industriales de los países en desarrollo.
A pesar de estas complicaciones, los estudios de toxicología, epidemiología y seguridad laboral están abriendo nuevas perspectivas acerca de cómo los productos químicos industriales inciden en la salud. Estos estudios muestran que los riesgos para la salud derivados de la producción industrial pueden aparecer bajo tres formas diferentes: las heridas físicas directas causadas por accidentes durante la producción industrial; el envenenamiento químico agudo en el lugar de trabajo o en el entorno inmediato; y la exposición a largo plazo a elementos químicos contaminantes del medio ambiente. Las heridas físicas y el envenenamiento de origen químico suelen encuadrarse en el ámbito de la seguridad e higiene en el trabajo, y sus impactos son bien conocidos. Desde 1700, cuando Sir Percival Pott estableció por vez primera la relación entre la limpieza de las chimeneas y el cáncer de escroto, la exposición laboral a elementos químicos peligrosos ha dado lugar a prevenciones acerca de los riesgos potenciales que comportan para el público en general. El problema sigue existiendo hoy día.