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| RECURSOS MUNDIALES 2000 | Índice general > Índice local 2 |
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2.5. La industrialización (1/3) La industrialización es fundamental para el desarrollo económico y para mejorar las perspectivas del bienestar humano (116). Los beneficios de la producción industrial se pueden apreciar en todos los aspectos de la vida, desde la variedad de productos disponibles para el consumo hasta la eficacia de los sistemas de transporte, pasando por los sorprendentes avances experimentados por la tecnología de la informática y la comunicación. Desde el siglo XVIII la riqueza en los países desarrollados ha discurrido paralela al crecimiento industrial, y siguen disponiendo de la parte del león de los productos manufacturados. En realidad, alrededor de un 74 por ciento de la producción industrial mundial se lleva a cabo en el mundo desarrollado (117). Hoy en día, muchos países en vías de desarrollo están pasando por su propia Revolución Industrial, logrando una porción cada vez mayor en el reparto del crecimiento industrial. El ritmo de este nuevo ciclo, especialmente en Asia, excede con mucho el de los países desarrollados. En China, por ejemplo, el crecimiento industrial entre 1990 y 1995 alcanzó el 18,1 por ciento anual; las regiones del Este y las del Pacífico y sur de Asia experimentaron unos índices de crecimiento aproximados del 15 por ciento y 6,4 por ciento respectivamente (118). Como contraste, la producción industrial de Norteamérica creció tan solo en un 2,6 por ciento anual durante el mismo periodo. Los resultados positivos en cuanto a lo económico y social de este crecimiento han venido acompañados de una seria degradación ambiental, además de unas amenazas cada vez mayores para la salud debido a los riesgos laborales. Hasta cierto punto estos problemas son similares a los que la Europa industrializada experimentó en su día. En el siglo XIX el cambio de una sociedad agraria y rural a una urbana e industrial conllevó en un principio grandes trastornos sociales y económicos, desempleo, indigencia, contaminación y una exposición cada vez mayor a los riesgos para la salud tanto en el trabajo como en casa (119). Muchos de estos mismos problemas son hoy característicos de las ciudades en el mundo en desarrollo. A pesar de las semejanzas entre la primitiva industrialización europea y las transformaciones actuales en el mundo en vías de desarrollo, existen importantes diferencias tanto en la escala como en el ritmo del crecimiento industrial. La primera Revolución Industrial se prolongó a lo largo de casi 200 años; recientemente, países como Tailandia e Indonesia han sufrido cambios parecidos en un par de décadas. Como parte de este crecimiento, los residuos industriales están aumentando en grandes cantidades y haciéndose cada vez más variados, más tóxicos y más difíciles de eliminar o de degradar (120). Las densidades de población en las que se localiza una buena parte de la producción industrial sobrepasan con mucho las de los países desarrollados, por lo que el número de personas expuestas a los agentes contaminantes es potencialmente mucho mayor. |
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