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| RECURSOS MUNDIALES 2000 | Índice general > Índice local 2 |
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2.2. Los insumos químicos (2/7) Los riesgos de los plaguicidas para la salud. El uso global de plaguicidas tiene grandes repercusiones sobre la salud en todo el mundo, si bien resulta difícil establecer la cuantía exacta debido a los diversos tipos de productos químicos y al grado de exposición originada. Digamos, en un principio, que no todos los agroquímicos son igualmente peligrosos, como tampoco toda la gente está expuesta a los mismos riesgos. Los efectos pueden dividirse en dos categorías principales: los efectos agudos, que aparecen inmediatamente después del contacto; y los efectos crónicos, que pueden manifestarse muchos años después y cuyas causas directas son difíciles de establecer. (i) Los efectos agudos. La exposición a los plaguicidas puede llevar a un conjunto de efectos agudos dependiendo de la toxicidad del producto y de la dosis absorbida por el organismo. En el caso de los plaguicidas de elevada toxicidad, los síntomas tras la exposición pueden aparecer en un plazo de horas o incluso de minutos. Estos efectos agudos, conocidos como envenenamientos o intoxicaciones, van desde leves dolores de cabeza y sintomatología gripal hasta erupciones en la piel, visión borrosa u otros desajustes neurológicos (37). Por ejemplo, un trabajador con unas pocas gotas de metil paratión en la piel puede acusar sudoración intensa, dolores de cabeza, náuseas o pérdida de la motricidad. Otras respuestas agudas incluyen quemaduras de origen químico, parálisis, ceguera, o incluso la muerte (38). La temperatura ambiente, así como las condiciones generales de salud de la persona expuesta, pueden influir en la gravedad de los síntomas. Las reacciones tóxicas pueden ser peores en el caso de quienes padezcan malnutrición o deshidratación; las temperaturas más cálidas son igualmente susceptibles de incrementar los efectos de la toxicidad. Estos factores apuntan a que los trabajadores agrícolas que actúan en medios muy calurosos están mucho más expuestos a procesos de envenenamiento (39). La mayor parte de los envenenamientos y muertes por el efecto de plaguicidas tienen lugar en los países en vías de desarrollo, aunque en el mundo desarrollado se utilicen cantidades mucho mayores de estos productos. Entre las posibles razones habría que señalar las siguientes: en los países en desarrollo hay una mayor proporción de la población dedicada a la agricultura; poseen una menor experiencia en cómo manejar los plaguicidas; carecen de los equipamientos de seguridad necesarios (con frecuencia portan a la espalda fumigadores con fugas de líquido, por ejemplo), y por regla general emplean más productos tóxicos que en el mundo desarrollado. En Ecuador, un estudio de 1991 sobre los agricultores dedicados a cultivos para la exportación reveló que más del 60 por ciento de los individuos analizados padecía uno o más síntomas de envenenamiento tóxico por plaguicidas: dolores de cabeza, alergias, mareos, dermatitis o visión borrosa (40). Las estimaciones más típicas para los porcentajes de trabajadores que padecen algún tipo de dolencia aguda debido a estos productos oscilan entre el 7 y el 13 por ciento (41) (42). Un elevado porcentaje de los envenenamientos por plaguicidas proviene de dos variedades particularmente tóxicas: los organofosforados y los carbomatos, muchos de los cuales se encuentran prohibidos o sometidos a un uso muy limitado en los países desarrollados. La toxicidad de estos componentes proviene de su facilidad para inhibir la acción de la colinesterasa, una enzima esencial para el funcionamiento del sistema nervioso (43) (44) (45). |
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