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| RECURSOS MUNDIALES 2000 | Índice general > Índice local 2 |
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Cuadro 2.2 ![]() Figura 2.3 ![]() Figura 2.4 |
2.2. Los insumos químicos (1/7) Los fertilizantes sintéticos y los plaguicidas han desempeñado durante décadas un papel dominante en la intensificación agrícola tanto en los países industrializados como en los países en desarrollo. Aunque ambos tipos de productos han incidido considerablemente en el medio ambiente, la preocupación mayor en cuanto a las consecuencias para la salud se centran en los plaguicidas. El uso de los plaguicidas en el mundo. Como quiera que se mire -en términos de volumen, de hectáreas tratadas o de valor de mercado-, el uso global de agroquímicos es muy grande y sigue aumentando (33). El consumo mundial de plaguicidas en 1995 alcanzó los 2,6 millones de toneladas de los denominados ingredientes activos, es decir, de los productos químicos biológicamente activos que se encuentran en las fórmulas de los pesticidas comerciales, con un valor de mercado de 38.000 millones de dólares USA (34). Aproximadamente el 85 por ciento de este consumo se destinó a la agricultura (35). Unas tres cuartas partes del total de los agroquímicos se utilizan en los países desarrollados, sobre todo en Norteamérica, Europa Occidental y Japón, donde los elevados índices de aplicación de plaguicidas son muy corrientes. En esos países son los herbicidas los que dominan el mercado, con índices de toxicidad menores que en el caso de los insecticidas. En la mayoría de las naciones en vías de desarrollo la situación es a la inversa, predominando el uso de los insecticidas con lo que ello supone de aumento de los niveles de riesgo. Aunque el volumen de plaguicidas utilizado por los países en desarrollo es comparativamente inferior al de las naciones desarrolladas, es lo suficientemente relevante y además crece a buen ritmo (véanse figuras 2.3 y 2.4). El uso de los plaguicidas es particularmente intenso en los lugares donde predominan productos destinados a la exportación tales como el algodón, plátanos, café, verduras y flores (véase cuadro 2.2). Los insecticidas disponibles en el mundo en desarrollo suelen ser anticuados, con componentes de amplio espectro del tipo de los organofosforados y carbonatos, familias notorias por su elevada toxicidad. Estos productos son muy corrientes debido a que ya no están gravados por patentes, con lo cual resultan mucho más baratos que los nuevos plaguicidas protegidos por derechos de propiedad, de uso muy común en los países más desarrollados. Insecticidas organoclorados, como el DDT, el lindano y el toxafeno todavía se usan profusamente en el mundo en desarrollo, aunque el peligro que comportan tanto para el ser humano como para los animales sea bien conocido. Muchos países desarrollados han prohibido o restringido drásticamente los componentes más tóxicos, pero siguen fabricándolos y vendiéndolos. El comercio de estos plaguicidas prohibidos es muy difícil de localizar; sin embargo, las estadísticas aduaneras de los Estados Unidos muestran que por lo menos 108.000 toneladas de plaguicidas prohibidos, restringidos o suspendidos, fueron exportadas del país entre 1992 y 1994 (36). Un tema de crucial importancia es determinar cómo podría eliminarse el tráfico y el uso de esos plaguicidas obsoletos (véase capítulo 3.). |
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