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| RECURSOS MUNDIALES 2000 | Índice general > Índice local 2 |
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Cuadro 2.6 |
2.12. Los efectos de la contaminación atmosférica sobre la salud (2/4) No obstante, estos cálculos estimativos de la mortalidad por sí solos no reflejan la incidencia en las enfermedades y discapacidades que se derivan de estar sometidos a esa contaminación a nivel global. Los efectos sobre la salud se extienden por diferentes afecciones, desde la tos y la bronquitis hasta las dolencias cardíacas y el cáncer de pulmón. Entre los grupos más vulnerables están los niños, los ancianos y quienes padecen de enfermedades crónicas del aparato respiratorio, incluyendo asma, bronquitis o enfisema. Por ejemplo, la contaminación atmosférica en ciudades del mundo en desarrollo es responsable de unos 50 millones de casos anuales de toses crónicas en niños de menos de 14 años (249). Pero también los adultos pueden padecer efectos similares (250) (véase cuadro 2.6). Muchos de los efectos sobre la salud debidos a la contaminación atmosférica, como bronquitis, sensación de presión torácica, o respiración dificultosa pueden desaparecer si se reduce o elimina la exposición. Otros efectos pueden ser crónicos, como el cáncer de pulmón y las afecciones cardiopulmonares. De hecho, en Estados Unidos dos estudios epidemiológicos a largo plazo -representativos de lo más reciente en la investigación de los efectos de la contaminación sobre la salud- registraron un incremento en la tasa de mortalidad de quienes estaban expuestos a un aire contaminado. Estos estudios, que comparaban las tasas de mortalidad de muchas ciudades norteamericanas cuyos niveles de contaminación eran diversos, descubrieron que dichas tasas eran entre un 17 y un 26 por ciento más elevadas en las ciudades con el aire menos limpio si se comparaban con aquellas cuyo aire era más puro; y las que tenían el aire más contaminado acusaban índices más altos de cáncer de pulmón y otras enfermedades pulmonares y cardíacas (251) (252). Estos riesgos potenciados se traducen en, aproximadamente, uno o dos años menos de vida para quienes habitan en las ciudades con mayor contaminación (253) (254). Las tasas más elevadas de mortalidad infantil también están relacionadas con los índices elevados de partículas en suspensión en la atmósfera (255). Pocos estudios en este sentido se han llevado a cabo en los países en vías de desarrollo, y los que se han hecho están basados en cálculos del impacto sobre la salud en los países desarrollados. Estos cálculos pueden, sin embargo, no ser directamente trasladables, dadas las diferencias en el grado de exposición y en los parámetros sanitarios (tanto el estatus de nutrición como el de la salud en general pueden ser más bajos en algunos de los países en desarrollo) (256). No obstante, los estudios realizados en los países en desarrollo apuntan hacia el tremendo impacto que para la salud tiene la contaminación atmosférica urbana. Por ejemplo, un análisis reciente en Yakarta reveló que unas 1.400 muertes, 49.000 ingresos en los servicios de emergencia y 600.000 episodios de asma se podrían haber evitado cada año si los niveles de partículas en suspensión se hubieran ajustado a los niveles marcados por la OMS (257). Entretanto, en América Latina se estima que la exposición de más de 81 millones de habitantes en núcleos urbanos -más de la cuarta parte del total de los residentes en ciudades- a niveles elevados de contaminación en el aire, causa unos 65 millones de días de enfermedad cada año (258). |
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