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1.8. Implicaciones en la prevención (1/1)

Cualquiera que sea la contribución exacta de los factores ambientales a las enfermedades, la reducción de las amenazas ambientales mejorará de forma clara la salud y el bienestar humanos. Para emprender estas acciones, sin embargo, los encargados de formular políticas deben tomar decisiones aun cuando la información es incompleta. La velocidad y la magnitud de los cambios ambientales son enormes, el dinero es escaso y el desarrollo no se detendrá hasta que dispongamos de una mayor investigación. La pobreza y la desigualdad económica continúan azotando a muchos países y a millones de personas. El desarrollo necesario, sin embargo, puede traer no sólo mayores ingresos, sino también consecuencias negativas para la salud no pretendidas. Elegir la vía más segura a través de la jungla de posibilidades no es obvio ni fácil.

El capítulo 2 traza con detalle cómo la intensificación agrícola, la industrialización y el uso creciente de la energía pueden crear condiciones que incrementen los problemas agudos y crónicos de salud. Los ejemplos ilustran cómo las malas elecciones de desarrollo pueden exacerbar los problemas de salud, mientras que las políticas de desarrollo diseñadas con los impactos sobre la salud en mente pueden conducir a resultados positivos.

El capítulo 3 explora las intervenciones ambientales que pueden prevenir las exposiciones a los agentes causantes de enfermedades en primer lugar, ya sean excrementos, mosquitos o partículas en el aire. La prevención de la enfermedad reduce el sufrimiento, mejora las perspectivas económicas y puede ahorrar enormes costes a la sanidad. Esta política abarca un amplio abanico de intervenciones, que van desde simples hasta complejas. Las estrategias para prevenir las enfermedades infecciosas, por ejemplo, varían desde la provisión de una educación higiénica básica y mosquiteras hasta el suministro de agua limpia y saneamiento. Los esfuerzos para reducir la tasa de enfermedades crónicas relacionadas con la contaminación atmosférica van desde la distribución de mejores estufas hasta la adopción de una mejor elección de la energía nacional. La eliminación del plomo en la gasolina podría prevenir daños en el cerebro, mejorando la calidad de vida de muchos miles de individuos y estimulando la productividad social. Las acciones preventivas centradas en los factores ambientales no son un remedio para los problemas globales de la salud, ni pueden sustituir la investigación y tratamiento de las enfermedades. Pero ya que eliminan las exposiciones peligrosas antes que dejar que la sociedad se enfrente con sus consecuencias, son un componente vital de cualquier estrategia para lograr un desarrollo que mejore la calidad de vida.