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| RECURSOS MUNDIALES 2000 | Índice general > Índice local 1 |
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Cuadro 1.8 Cuadro 1.9 |
1.7. La contribución ambiental (1/2) Por tanto, dicho esto, ¿en qué medida contribuyen estos peligros ambientales a la carga global de las enfermedades? Es imposible concretar la respuesta con precisión a causa de la compleja etiología de la mayoría de las enfermedades. El asma es un ejemplo que viene al caso. Aunque la enfermedad está experimentando un movimiento ascendente y parece que están implicados factores ambientales, resulta difícil discernir su contribución exacta (véase cuadro 1.8). Sin embargo, está claro que los riesgos propiciados por los factores ambientales varían enormemente dependiendo del lugar donde uno vive. Una parte importante de muertes y enfermedades en los países en desarrollo puede estar directamente ligada a las condiciones ambientales pobres, especialmente en ámbitos domésticos o locales. De hecho, las dos fuentes principales de muerte y discapacidad en el mundo en desarrollo -ARI y diarrea- tienen su origen en la pobreza y en el medio ambiente doméstico degradado. Estas dos enfermedades juntas causan hasta 7 millones de muertes al año (145). El estudio 'Global Burden of Disease' calcula que son responsables de más del 21 por ciento de las enfermedades en los países en desarrollo. Igualmente, la malaria provoca el 2,6 por ciento y el grupo de las enfermedades tropicales, que incluye la tripanosomiasis, la enfermedad de Chagas, la esquistosomiasis, la leishmaniasis, la filariasis y la oncocerciasis, causa el 0,87 por ciento (146). La mejora del medio ambiente doméstico -proporcionando una vivienda mejor, combustibles limpios, mejor acceso al agua y al saneamiento y mejor eliminación de basuras- contribuiría mucho a reducir las enfermedades. Pero como estas enfermedades dependen de muchos factores, incluyendo la nutrición, la higiene y la educación, sería demasiado simplista pensar que las intervenciones ambientales podrían eliminarlas por completo (véase capítulo 3). La contribución ambiental a los riesgos sanitarios es menos clara en los países desarrollados, donde muchas de las amenazas más obvias e inmediatas, como la contaminación fecal o la falta de agua, han sido prácticamente eliminadas y la posibilidad de contraer enfermedades infecciosas es relativamente pequeña (El SIDA y la TB son la excepción). Los factores ambientales juegan claramente un papel importante en las situaciones crónicas como el cáncer y las enfermedades coronarias, que predominan en los países más ricos. La pregunta es en qué medida. El debate sobre el cáncer puede ilustrar algunas de estas dificultades. Entre todos los tipos de cáncer se llevaron unos 6 millones de vidas en 1996, incluyendo 3,8 millones en los países en desarrollo (147). Además, los nexos del cáncer con el medio ambiente son inequívocos, como lo ha demostrado la evidencia sobre el proceso de la carcinogénesis. El cáncer surge a través de un proceso múltiple de daño provocado a los genes en una sola célula, que incluye varias mutaciones distintas (alteraciones genéticas) -unas para iniciar el proceso, otras para liberar los controles normales sobre el crecimiento de la célula. En un pequeño número de casos, quizás el 5 por ciento de los casos de cáncer de mama, por ejemplo, una o más mutaciones pueden ser hereditarias. Pero son necesarias aún mutaciones adicionales antes de que sobrevenga el cáncer, y muchas de ellas pueden ser provocadas por agentes externos. La lista de cancerígenos es larga e incluye la radiación, productos químicos naturales o sintéticos, el humo del tabaco, algunos virus, agentes en la dieta y los rayos solares. El hecho de que un agente contribuya o no a provocar un cáncer depende no solo del tiempo de exposición sino también de eficacia de las defensas del cuerpo. Basándonos en este mismo fundamento, los cálculos de la contribución ambiental en la aparición del cáncer varían enormemente. En su estudio ya clásico de 1981, los epidemiólogos Richard Doll y Richard Peto calcularon que entre el 1 y el 5 por ciento de los cánceres derivan de los contaminantes ambientales del aire, del agua y de los alimentos. Calcularon que los factores de comportamiento como el uso del tabaco y las dietas insanas cumplen un papel mucho más importante, llegando a un 30 y un 35 por ciento, respectivamente (148) (véase cuadro 1.9). De igual modo, un estudio de 1996 calculó que solo el 2 por ciento de todos los tipos de cáncer se origina en la exposición a la contaminación ambiental (149). Por contra, la OMS recientemente calculó que la contribución del medio ambiente -incluido el lugar de trabajo- a la aparición del cáncer era del 25 por ciento (150). |
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