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1.5. Pobreza, salud y medio ambiente (1/4)

¿Cuáles son las causas de las notorias diferencias de los perfiles sanitarios en varias regiones del mundo? El acceso a los cuidados sanitarios adecuados, tanto para la prevención como el tratamiento, es vital. El comportamiento individual y la elección del estilo de vida también son importantes; ellos contribuyen a explicar la creciente incidencia de las enfermedades crónicas y los traumatismos. Los estilos de vida sedentaria, las dietas altas en grasas y el consumo de alcohol y tabaco -y en especial estos factores combinados- contribuyen de manera sustancial a la creciente incidencia del cáncer, las enfermedades coronarias y la apoplejía.

Además, la susceptibilidad individual determina cómo reacciona uno a distintas amenazas para la salud. La genética, por ejemplo, hace a algunas personas más propensas a los efectos de ciertos agentes cancerígenos que a otras. Más allá de las características o comportamientos de un individuo, la edad también afecta a la salud. Tanto los muy jóvenes como los muy ancianos suelen ser más vulnerables a una serie de enfermedades -cayendo enfermos más a menudo y muriendo más a menudo cuando están enfermos.

La enfermedad y la muerte son, así pues, ayudados por muchos factores. Sin embargo, de todos los factores que se combinan para deteriorar la salud, la pobreza ocupa el papel principal. De hecho, la OMS ha señalado a la pobreza como la principal causante de muerte del mundo (47). Estadísticamente, la pobreza afecta la salud por derecho propio: solo el hecho de ser pobre aumenta el riesgo de mala salud. La pobreza contribuye también a la enfermedad y la muerte a través de sus efectos secundarios; los pobres, por ejemplo, tienen más probabilidades de vivir en ambientes insalubres. La interacción de los agentes patógenos, la susceptibilidad individual, el comportamiento (que a menudo es el reflejo de la educación) y las condiciones ambientales locales pesan considerablemente en los resultados sanitarios. Los esfuerzos para reducir la extrema pobreza y aumentar los niveles de renta disponible en todo el mundo continúan. Pero no se logrará este objetivo de forma rápida o fácil. Entre tanto, entender cómo afecta la pobreza al medio ambiente y la salud puede permitir a los políticos identificar nuevas estrategias para actuar.