Hay que aprender a convivir con el cambio climático y más
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Barcelona. Buenosdiasplaneta.org/Efe. El arqueólogo y antropólogo británico Brian Fagan, autor de libros como "El largo verano" y "La pequeña edad de hielo", considera que si algo ha enseñado la historia es que hay que aprender a convivir con el cambio climático, en lugar de querer controlar el clima y la naturaleza, como siempre se ha hecho.
"El calentamiento del planeta es como una enfermedad crónica. No se puede curar, pero eso no significa que no podamos hacer nada para convivir con ella sin que nos mate", ha explicado a Efe este experto, profesor emérito de la Universidad de California, en Santa Bárbara (Estados Unidos).
Fagan, que esta semana ha ofrecido una conferencia en el museo Cosmocaixa de Barcelona, ha recordado que la Tierra está inmersa en un proceso de calentamiento natural que empezó hace 15.000 años, pero que se ha intensificado desde 1860, debido, por primera vez en la historia, a la actividad humana y, especialmente, al uso intensivo de combustibles fósiles.
Se da la circunstancia de que este período de calentamiento progresivo empezó con el fin de la denominada "Pequeña edad de hielo", una larga etapa que abarcó de 1300 a 1850, aproximadamente, y que se caracterizó por los cambios súbitos de temperatura y un enfriamiento generalizado del clima, sobre todo en los países del centro y norte de Europa.
"Nadie sabe por qué se produjo esta alteración del clima, pero puede estar relacionada con pequeños cambios en el ángulo de la Tierra respecto al Sol", sostiene Fagan, que aborda profusamente las consecuencias de este período en el libro "La pequeña edad de hielo", que la editorial Gedisa acaba de publicar en España.
Es imposible saber si la Tierra volverá a vivir un cambio brusco e inesperado de temperatura, similar al de este período, pero parece poco probable, a la vista de la actual situación de calentamiento desenfrenado en que está inmerso el planeta.
Para Fagan, sin embargo, la cuestión prioritaria "no es preguntarse si seremos capaces de alterar este proceso", sino "cómo podemos convivir con él".
Fagan reconoce que le da "mucho miedo" pensar en las consecuencias que el calentamiento global del planeta tendrá en la humanidad, sobre todo en las generaciones que aún no han nacido, en los "hijos y los nietos de nuestros nietos".
El hecho de tratarse de un problema tan a largo plazo, pese a que algunas consecuencias ya son visibles, es precisamente lo que impide, según este experto, que los países adopten las medidas necesarias para reducir sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) y paliar así los efectos del cambio climático.
Muchos gobiernos ya han empezado a actuar para combatir este proceso, pero muchos otros, como Estados Unidos, aún no han tomado conciencia del problema.



Febrero 18th, 2008 at 10:27 am
Lula se emociona en la Antártida
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se emocionó hoy al visitar la base del país en la Antártida, un lugar que confesó que quiso conocer desde pequeño, y para el que prometió más dinero con miras a la investigación, informaron medios locales.
“Esto es una cosa maravillosa, emocionante, inimaginable”, dijo Lula en su breve visita a la Estación Antártica Comandante Ferraz, plataforma científica de Brasil situada en la isla Rey Jorge.
Según la agencia Globo online, el mandatario consideró “muy importante” que “se destinen más recursos y tener más posibilidades de hacer investigaciones”, como las que lleva a cabo el personal científico y militar que trabaja en la base, emplazada hace 25 años.
“Es preciso que tengamos un laboratorio mayor que el que tenemos para que los científicos trabajen más y mejor” y el Gobierno de Brasil “tiene condiciones para eso, tiene dinero y tiene voluntad política”, afirmó a medios locales.
El viaje de Lula se atrasó 24 horas por causa del mal tiempo y se vio obligado a pasar el día de ayer recluido en un hotel de la ciudad de Puerto Arenas, en el sur de Chile, a la espera de que mejoraran las condiciones climatológicas, como ocurrió hoy.
“Valió la pena esperar”, manifestó Lula, quien confesó que “ya estaba pensando que tenía que volver a Brasil (sin llegar a la Antártida), porque el presidente del país no se puede pasar dos días mirando por una ventana”.
Lula y su comitiva, integrada por unas veinte personas, entre las que estaban su esposa, Marisa Leticia, su hijo mayor y tres de sus ministros, pudieron salir de Puerto Arenas hacia la Antártida en la mañana de hoy.
Hicieron una primera escala en la base chilena Presidente Eduardo Frei, desde donde se trasladaron en helicóptero hasta el buque oceanográfico Ary Rongel, de la Armada brasileña.
Tras una breve visita al barco, donde almorzaron, siguieron rumbo a la Estación Antártica Comandante Ferraz, donde conocieron el trabajo que allí realizan militares y especialistas brasileños.
En esa base se desarrollan en este momento 19 investigaciones, todas vinculadas a la protección del medioambiente.
Entre los estudios, figuran uno sobre la capa de ozono y la absorción de ese gas por los océanos, y otros relativos a la reducción del número de microscópicos moluscos que sirven de alimento a focas, ballenas y pingüinos.
Tras la visita a la plataforma brasileña, donde la temperatura alcanzaba los tres grados bajo cero, Lula y su comitiva regresaron a la base Presidente Eduardo Frei, desde donde tenían previsto seguir hacia Puerto Arenas, para volver a Brasilia hoy mismo.
El viaje fue enmarcado en el llamado “Año Polar Internacional 2007-2008″, que promueve la Organización Meteorológica Internacional y con el que se pretende potenciar la observación de los fenómenos climatológicos en las masas polares del planeta.
También debía coincidir ayer con el aniversario del Protocolo de Kioto, que entró en vigor el 16 de febrero de 2005.
El Gobierno definió esta visita como “un gesto político” en favor de la conservación del planeta y del trabajo científico que realizan militares y científicos brasileños en la base polar.
Lula es el segundo jefe de Estado brasileño en visitar la Estación Antártica Comandante Ferraz, luego de que en 1991 arribara al lugar el presidente Fernando Collor de Mello.